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EL FACTOR XS

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Es la presentadora atípica. No le gusta sobresalir. No va a rumbas ni a cocteles y prefiere ser anfitriona en su casa. Es tímida, por eso puede parecer muy seria.

Andrea Serna hace ejercicios y dietas para ganar peso, no para adelgazar. Nunca fue fanática de las estrellas, ni fiel televidente o melómana. No estudió periodismo, sino publicidad, y a pesar de odiar el Teleprompter guió a muchas en el camino de la presentación de entretenimiento, como Claudia Bahamón, Carolina Cruz y Adriana Tono.

¿Cuál era su ‘Factor X’ de niña?
Era buena para pintar. Con una vecinita hacíamos unas tarjetas gigantes que ella diseñaba y yo pintaba. También tenía mi Factor X para actuar. En el grupo de teatro del Colegio La Presentación del Aguacatal, tenía un personaje de negrita. ¡Ay! Esto nunca lo había contado. La gente se moría de la risa con el personaje, no sé si era buena actriz o lo hacía muy caricaturesco.

¿Y se le cruzó en el camino el modelaje?
Nunca me he dedicado al modelaje ciento por ciento. Mientras estaba en el colegio y en la universidad, hacía desfiles para Isaac Nessim en su tienda. Pero cuando empecé en la televisión se acentuó esta labor paralela, porque muchas marcas quieren que seas su imagen. Ahora no trabajo tanto como modelo.

¿Con siete temporadas de ‘Factor X’ no teme encasillarse o repetirse?
¡Ah! Yo feliz, estoy absolutamente agradecida. Es un formato que cualquier presentadora soñaría. Me encanta que tengamos diez o quince temporadas como ‘American Idol’, que se hace todos los años.

¿Es verdad que le teme más a los animales que a los micrófonos?
Sí, he tenido miedo a los animales toda mi vida. El bus del colegio me dejaba en la esquina de mi casa y a esa hora la gente sacaba a pasear sus perros y mi papá me enseñó: ‘No salgas corriendo porque te persiguen, quédate quieta como una estatua’. Creo que hice estatua hasta muy grande.

¿Cuándo sintió que tenía talento para la presentación en vivo y en directo?
Cuando nos hicieron la propuesta a Catalina Aristizabal y a mí de hacer la sección de entretenimiento en vivo. A mí me pareció de ataque. Ahí sí noté que tenía un talento especial para eso. Aprendí que los segundos no se pueden desaprovechar, son agobiantes para el televidente y para uno. Pero de tanto verme y hacerlo, logré encontrar la fórmula para tener frases cuando se dañaba el apuntador.

¿Tuvo algún maestro?
La presión y la exigencia de Daniel Coronell para que el noticiero saliera bien, hacía que uno saliera adelante como fuera. Pero me tocó aprender solita.

¿Y cómo lo logró?
Desde el día en que salí en televisión, hasta hoy, 14 años después, siempre observo lo que hago. Antes de grabar una nueva gala de ‘Factor X’, veo la del día anterior y me detallo muchísimo, desde lo que digo hasta cómo moví la mano derecha.

¿Quién ha sido su mejor alumna?
Con Claudia Bahamón y Carolina Cruz tuve muy buena química desde un principio como profesora-alumna, y después como colegas.

¿Cuando comenzó con el programa ‘Entrevista Andrea’, no sintió la necesidad de estudiar periodismo?
Me hubiera encantado, pero llevaba tantos años trabajando en las noticias que sentía que lo sabía hacer. Además, con jefes como Álvaro García, Daniel Coronell, y trabajando con Vicky Dávila, Claudia Gurisatti y Jorge Alfredo Vargas yo había aprendido mucho. Al principio hacer entrevistas era difícil, pero llevo tres años con el programa y sigo aprendiendo.

¿Trabajar con niños no le ha despertado el instinto maternal?
Entiendo que sea el proceso natural de las cosas después de uno casarse, que crezca la familia, pero vamos a ver cuándo se dan las cosas y cuando Dios quiera.

¿Volvería a la presentación de farándula, o cree que ya cumplió ese ciclo?
No se puede decir de esta agua no beberé. Lo que pasa es que uno va avanzando. No voy a negar que estar en una sección de entretenimiento y en medio del ambiente de las noticias es una experiencia maravillosa. Aprendí mucho, pero no sé si volvería a hacerlo, de pronto si evolucionara de otra manera, porque ahora viajo por toda América entrevistando y hago los directos del ‘Factor X’ en cada temporada, lo que hace más difícil retornar.
SE HIZO ROGAR 

De niña no soñaba con ser modelo, reina, actriz, ni presentadora. Quería ser gerente de un banco en Cali. Por eso cuando le propusieron ser modelo, a los 16 años, sólo atinó a preguntar: “¿Y usted qué me vio a mí? Yo tan delgadita, qué modelo ni qué nada”.

Esa fue la respuesta que recibió el diseñador y presentador Isaac Nessim, al acercarse a esa joven de piel trigueña, alta, delgada y de facciones exóticas que sin proponérselo sobresalía dentro de un grupo de adolescentes, que después del colegio se entretenía toda la tarde admirando los vestidos y joyas de las boutiques del Hotel Intercontinental.

“Cuando la vi, me recordó mucho a las modelos hindúes. Le dí mi tarjeta y le dije: ‘Entréguesela a sus papás para que me llamen’”, cuenta Nessim. Eso fue en 1994.

Andrea recuerda que Isaac, al no recibir respuesta alguna, empezó a enviarle mensajes con amigas del colegio, insistiendo en que lo llamara. “Unas semanas después le dije a mi mamá que lo contactáramos. Y empecé a trabajar con él como modelo”, dice.

Fue protagonista de cuanto catálogo salía de las fábricas de confecciones de Isaac. Así, la niña tímida que casi no salía de su casa y que no se sabía maquillar, aprendió a dominar una pasarela y a no temer revelar su belleza ante los flashes de las cámaras. “Siempre estaba dispuesta a aprender. Se fue transformando en una buena modelo en la que empezaron a ver una proyección muy interesante. Tanto que le propusieron ser Señorita Valle”, recuerda el presentador de noticias.

Isaac cuenta que la mamá de Andrea, Cielo Salazar, lo consultó antes de tomar la decisión de enviar a su hija a un reinado de belleza. Él le aconsejó a madre e hija: “No vayan aceptar eso, la carrera del modelaje es más seria. Ser reina las encasilla, siempre la recordarán por eso así demuestren otras facetas o se destaquen en otras cosas”.

Tampoco en los planes de Andrea estaba ser reina de belleza. Tal vez aún con el sueño de convertirse en gerente de un banco, empezó a estudiar Economía en la Universidad San Buenaventura, en Cali, y ya en Bogotá, cuando se trasladó, estudió Mercadeo y Publicidad en el Politécnico Grancolombiano. Activa como ninguna, apenas llegó a Bogotá consiguió trabajo en el departamento Comercial de una disquera, allí conoció a Álvaro García, de Cromos.

Ella había hecho sus pinitos en el programa ‘La Selección’, donde se enfrentaban los elencos de las novelas. La habían llamado a la agencia de Marta Lucía Pereiro, donde también trabajaba, a hacer presentaciones en cámara informales. Eso terminó y ella siguió en la disquera.
García la llamó a un casting para una sección de salud en el Noticiero Nacional. “A él le parecía que yo hablaba bien frente a cámaras, que tenía algo. No fui a la primera audición porque me dio susto, yo pensaba: ‘Qué voy a hacer allá, yo no sé de eso’. Y él me insistía. Hice un casting corto y me dijeron que empezara el lunes”, dice.
Y mientras pagaba su preaviso en la disquera, iba al mediodía a presentar el noticiero. Al renunciar al otro trabajo, en el noticiero le delegaron notas de salud y de reportería.

“Las presentadoras tenían que ser periodistas o aprender. Y aprendí a hacer notas y a editar. Y ese mismo equipo que trabajaba allí llamó a casting para los nacientes canales privados. La primera vez que me presenté, quedé en ambos y me tuve que decidir por RCN”, agrega.
Su descubridor destaca de Andrea su sagacidad, inteligencia, chispa y capacidad para aprovechar las oportunidades. Dice que “ella no compite por ser la mejor modelo de Colombia y nunca quiso serlo, porque sabe que su físico da para más. Su éxito se debe a lo visionaria que es y a que estuvo en el momento clave de la Tv.: el nacimiento de los canales privados”.
La propia Andrea reconoce su vocación de maestra de presentadoras. Cuenta que llevaba mucho tiempo en el noticiero cuando llegaron Claudia Bahamón, Carolina Cruz y Adriana Tono, y el director, Álvaro García, la llamaba para hacer los castings. “Me invitaba a explicarles cómo funciona un directo, un apuntador, un Teleprompter y las transmisiones por fuera del set. Recibí esa responsabilidad y me encanta, creo que sería buena profesora, de hecho lo fui en ‘Protagonistas de Novela’. Hoy en día, cuando entra un periodista junior al canal, estoy entre los que hacen la inducción. Siempre me ponen a hacer curso de directos para periodistas, desde el que va a cubrir Palacio de Nariño, hasta entretenimiento”, cuenta.
Su sencillez puede hacerla pasar desapercibida, pero eso se debe, según Nessim, a que a no le interesa competir con nadie. Para él, Andrea Serna: “Es la mejor presentadora de entretenimiento de Colombia, trascendió la silla de la típica presentadora de farándula y llegó de forma disciplinada a ser directora de su propio programa internacional de entrevistas. El ‘Factor X’ no tendría el mismo éxito sin ella que le aporta el carisma, la gracia y la calidez, pero también la elegancia necesaria en un escenario como éste”.
En eso coincide María Eugenia Sierra, especialista en Dirección de Cine y Televisión, “Andrea ha logrado cautivar a su audiencia no sólo con su belleza. Su experiencia durante más de diez años en la televisión le ha dado una solvencia frente a la cámara que la hace única”.
Sierra añade: “Siempre la cito como ejemplo de lo que debe ser una presentadora de entretenimiento, ha sabido construir una imagen creíble en Tv. sobre bases coherentes: su voz, su aspecto, su movimiento y el mensaje. Ha manejado sus espacios privados con prudencia y administra su imagen pública guardando el respeto que merece su audiencia”.

Fuente: EL País



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